Un tiempo atrás podía haber descrito el arte abstracto como “ese arte totalmente incomprensible para mi, lleno de manchas, círculos y triángulos sin ningún sentido”. Luego de haber leído dos de las obras más conocidas en la literatura artística escritas por Vasili Vasilievich Kandinsky: ”Punto y recta sobre el plano y De lo espiritual en el arte“ me he convertido en una de sus más fervientes admiradoras.
Intentare trasmitir algunos conceptos expresados por Kandinsky que me han ayudado a comprender este tipo de arte.

Como principio fundamental, en el arte abstracto se procede definitivamente a la eliminación del objeto propósito de la obra. En la pintura abstracta la obra de arte se convierte en una realidad en si misma desconectada de la naturaleza. Su propósito no es el de representar hombres, paisajes, casas o flores, sino simplemente combinaciones de colores que se expresan con un lenguaje desprovisto de formas. Kandinsky dirá en unos de sus libros que en la pintura, una mancha redonda puede ser más significativa que una figura humana.
Me resulto insólito que dijera que no todo el arte abstracto es bueno, al igual que no lo es todo el arte figurativo si éste no nace de una "necesidad interior" siendo esto una de las cosas que resulta fascinante en su obra.
Este maestro del arte abstracto no habría de pintar a la estrella cinematográfica del momento, ni saldría de su taller como lo hicieran los impresionistas a pintar naturalezas o paisajes. No le interesaría pintar lo que estaba de moda, ni como estaba de moda hacerlo. Se interno en una verdadera investigación científica para desentrañar el misterio de lo que llamaría necesidad interior y realizara su obra como le dicta su yo interior, su intuición. Para ello, se adentro en el mundo de lo psicológico aplicado al arte.
El artista debe mostrarse ciego ante las formas reconocidas o no reconocidas, sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo. Sus ojos atentos deben dirigirse hacia su vida interior y su oído prestar únicamente atención a la necesidad interior. Entonces sabrá utilizar con la misma facilidad tanto los medios permitidos como los prohibidos.
El color, que por sí mismo es un material de contrapunto que encierra infinitas posibilidades, creará, junto al dibujo, el gran contrapunto pictórico con el que la pintura llega a una composición que, como arte verdaderamente puro, se pondrá al servicio de lo divino. Extraído de su libro De lo espiritual en el arte.
En este libro Kandinsky se revela como un artista apasionado, estudioso, con una necesidad interior de explicar y explicarse las más profundas razones de lo que representa la creación artística. En este concienzudo trabajo ofrece un detallado análisis de los elementos esenciales del quehacer pictórico y recurre a la teología como mecanismo para vincular la espiritualidad y el arte como forma de resolver los problemas del espíritu por medio del conocimiento interior. Establece el esquema de diferenciación de los elementos formales y de los colores, afirma que los elementos que intervienen en una composición incluso la misma superficie pictórica, son como seres vivientes que evocan sensaciones táctiles, sonoras, visuales … seres que respiran, que evocan la libertad misma, que se desarrollan y transforman mediante un manejo correcto en nuevos organismos.
El mismo describe en la revista Konkretion (1935): Llamo "mirada interior" a la experiencia de sentir el alma secreta de todas las cosas a través del microscopio o telescopio. Esta mirada atraviesa la dura cáscara, la "forma" exterior, para llegar al interior de las cosas y nos permite captar, con todos nuestros sentidos, el "palpitar" interior de las mismas.