27 abril 2011

El arte abstracto no es para cualquiera (II)


Kandinsky recurre al término evolución para expresar que el arte es algo que está en perpetuo cambio, siendo esto aplicable hasta nuestros días. Habla del proceso evolutivo de la pintura, muy parecido al de la música (lenguaje que le era bien conocido, ya que aprendió a muy temprana edad a tocar piano y chelo).

Admite una total separación entre dos mundos: el espiritual y el material. En sus obras representa el progreso de la vida espiritual como un gran triángulo agudo que se mueve hacia adelante y hacia arriba; en cambio, en los “períodos de decadencia en el mundo espiritual” ese triángulo se mueve hacia abajo y hacia atrás: son períodos en los cuales los fines materiales frenan el movimiento espiritual ascendente.

                                Duro y blando    (Wassily Kandinsky, 1927)

En sus textos, reflexiona sobre los acontecimientos de la época en que vive, lo cual lo reafirma como un continuo estudioso del acontecer diario y describe también viejas experiencias. Hace referencia a los descubrimientos científicos del momento y habla de experiencias artísticas y de los trabajos de escritores, pintores, músicos, etc., Convence al lector de que la ciencia y la investigación configuran progresivamente la vida de los hombres y que las experiencias artísticas de cada época pueden colmar sus aspiraciones espirituales. Distingue entre dos artes: uno que es fruto de una época y que refleja una realidad temporal o personal y otro que es capaz de tener una evolución. Éste último es el arte que basa sus formas en el uso de elementos abstractos.
El principio al que evoca Kandinsky de “la necesidad interior”, coordinaría cada una de las partes de las formas consigo mismas y todas ellas a la vez en una composición. Este artista dotado de una capacidad especial, domina el uso de las formas puramente abstractas y es capaz de guiar al espectador en el conocimiento de este lenguaje.

                          La Ludwigskirche en Múnich (Wassily Kandinsky, 1908)

Como corolario, Kandinsky representa no solo al creador de la pintura abstracta, sino a un verdadero teórico del arte. Un incansable investigador que encontró las soluciones formales que permitieron a la pintura liberarse de la representación naturalista. Gracias a su sensibilidad y afán de investigación plástica y científica es que contamos hoy con una explicación teórica de la razón de ser del arte abstracto y de la forma de ejecutarlo.

Como todo innovador sufrió el rechazo de los incomprendidos una y otra vez, al romper los cánones establecidos en la época. Sus pinturas le ofrecen al espectador una invitación a investigar en las formas, en los colores, en las direcciones y las tensiones.

Después de todo lo expresado resulta comprensible que el arte abstracto haya tenido y siga teniendo hasta nuestros días detractores de un lado y los más fieles e incondicionales admiradores del otro.

Bibliografía
De lo espiritual en el arte, Kandinsky.
Punto y recta sobre el plano, Kandinsky.
Grandes maestros de la pintura, Ed Sol90 Barcelona 2007